Introducción
La captura de Nicolás Maduro en enero de
2026 sin duda va a traer consecuencias no solo para la política venezolana,
sino para la estabilidad macroeconómica de la región andina. Para mi nada patria, el Perú, que alberga a
más de 1.5 millones de ciudadanos venezolanos y mantiene una balanza comercial
actualmente marginal (apenas el 0.2% de sus exportaciones), este evento nos
invita a reflexionar respecto al alivio de la presión fiscal y la reapertura de
mercados estratégicos.
Cabe aclarar que, no pretendo en este
artículo opinar respecto a la forma o modo en que se produjo la captura del líder
venezolano para que responda ante los Tribunales de Justicia norteamericanos.
Solo me permito analizar algunos efectos que se podrían presentar en los negocios
internacionales, y específicamente en el intercambio comercial bilateral entre
la República del Perú y la República Bolivariana de Venezuela.
1. El Factor Migratorio y el Mercado
Laboral
Más de uno de ustedes coincidirán conmigo
en señalar que el impacto más inmediato se dará en el aspecto demográfico y el
consumo interno.
· Retorno
Progresivo y Consumo:
Aunque es casi seguro que no se va a producir un retorno masivo inmediato
(estimaciones sugieren que solo el 20% de los venezolanos que radican
actualmente en el Perú tiene intención de volver a corto plazo), la
estabilización económica y política de Venezuela frenará nuevas oleadas
migratorias. Es preciso resaltar que a mediano plazo, una reducción de la
población migrante podría disminuir la demanda interna de consumo masivo y
alquileres en ciudades como Lima, Trujillo y Arequipa.
· Alivio
Fiscal vs. Capital Humano:
En el escenario que expusimos anteriormente, resulta lógico deducir que el
Estado peruano podría registrar una reducción en el gasto público destinado a
servicios de salud y educación que hoy cubre a gran parte de ciudadanos
venezolanos. Sin embargo, considero necesario advertir sobre la posible
"fuga de talento" de sectores donde la mano de obra venezolana ha
sido clave, como los servicios y el comercio.
2. Reactivación del Comercio Bilateral
Es oportuno recordar que para el año 2012,
Venezuela era un socio energético clave para el Perú. Este escenario ha
cambiado y hoy, la relación comercial es mínima.
· Nuevos
Nichos de Exportación: En
los próximos meses, cuando se empiece a desarrollar la reconstrucción económica
de Venezuela, estoy seguro que demandará
diversos insumos que el Perú produce competitivamente. Sectores como el textil, químico,
agroindustrial y metalúrgico (especialmente alambre de cobre) están
posicionados para liderar el repunte de exportaciones no tradicionales.
· Seguridad
Energética: Quizás la mayor
expectativa que podemos vislumbrar con optimismo es tener a Venezuela normalizada en el mediano plazo para
reinsertarse como proveedor de crudo y derivados para el Perú, ayudando de esta
manera a estabilizar los costos de importación de combustibles y logrando con
ello controlar la inflación.
3. Impacto en los Mercados Financieros y
Riesgo País
· El
Dólar como Refugio: Todos
los economistas coinciden en afirmar que en el corto plazo, la incertidumbre
geopolítica suele fortalecer al dólar. No obstante, si la transición en Caracas
se percibe como el fin de un "narcoestado", el riesgo país de la
región podría bajar, favoreciendo la llegada de capitales a mercados emergentes
como el peruano.
· Inversiones
de Empresas Peruanas: dada
la solidez de la moneda peruana en la región y la credibilidad de sus
empresarios, creemos que grupos económicos peruanos con experiencia en
expansión regional podrían encontrar oportunidades de "primer arribo"
en sectores de infraestructura y consumo masivo en una Venezuela en proceso de
apertura comercial.
4. Desafíos: Seguridad y Crimen
Organizado
Un punto crítico para el análisis de los
negocios internacionales es la seguridad. Preocupa que este periodo de transición
política pueda generar vacíos de poder aprovechados por bandas transnacionales
como el Tren de Aragua. La realidad peruana en materia de seguridad ciudadana obliga
a encender las alertas.
Si la transición no es ordenada, el Perú
podría enfrentar un recrudecimiento de la criminalidad organizada en el corto
plazo antes de que la cooperación policial bilateral se restablezca plenamente,
de allí la necesidad de estar preparados y diseñar estrategias que sirvan de contención
o protección en las fronteras.
A manera de conclusión
Queda claro que para el Perú, la caída
del régimen de Maduro no es solo un evento político, sino una oportunidad de
mercado. Es posible que la apertura del mercado venezolano lo conduzca a buscar
socios comerciales estratégicos, dentro de los cuales debe considerarse a países
con solidez y estabilidad económica.
Es necesario realizar un trabajo conjunto
entre la Cancillería y los gremios empresariales (ADEX, COMEXPERÚ) para liderar
la reconquista del mercado venezolano que alguna vez fue natural para nuestras
manufacturas, mientras se gestiona con pragmatismo el impacto en la fuerza
laboral interna.
Dios permita que en el mediano plazo se
normalice la situación política, social y económica en la hermana República
Bolivariana de Venezuela, para recuperar su sitial en el continente americano,
dada sus ventajas competitivas como proveedor de crudo y derivados; y retorne pronto
a la senda del progreso y bienestar.
Autor: Dr. Javier Gustavo
Oyarse Cruz. Abogado, Maestro en Derecho Civil y Comercial,
Especialista en Negocios Internacionales y Gestión Aduanera. Máster
International Business por la Universidad Rey Juan Carlos (España). Doctor en
Educación. Cuenta con destacada experiencia laboral y labor directiva en la
Administración Aduanera (SUNAT). Catedrático en Escuelas de Posgrado de la
Pontificia Universidad Católica del Perú, CENTRUM PUCP, Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, ESAN Business
Law y Universidad de San Martin de Porres.



